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lunes, 30 de abril de 2007

La ciudadanía constituyente

LA CIUDADANÍA, CONSTITUYENTE EN UNA SOCIEDAD ABIERTA DE INTERPRETACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN.

La Constitución Nacional en un sistema cerrado de interpretación, refiere un sistema rígido del cual no puede apartarse el interprete que en el caso de nuestra Constitución le corresponde en exclusividad al Poder Judicial, que conforme al art. 247 de la C.N. “El Poder Judicial es el custodio de esta Constitución. La interpreta, la cumple y la hace cumplir”.

Por contraposición, en el sistema abierto de interpretación, se considera que la Constitución no es estática, sino en constante evolución y transformación, ajustando y adaptándose a los valores contingentes y actuales de la sociedad que es su destinataria final, donde cobra vida toda la ciudadanía de un país, constituyéndose así los ciudadanos en genuinos constituyentes y autores y verdaderos intérpretes de la Constitución. Esto implicará sin dudas apartarse en algún caso del mismo texto literal o gramatical, recurriendo al espíritu de sus preceptos para responder a la realidad actual, lo que no significa recurrir a la verdadera intención de los Constituyentes y mucho menos admitir o aceptar la consulta de los mismos como portadores de la interpretación originaria, porque ello lo tornaría igualmente en un sistema cerrado de interpretación, limitado en este caso a la interpretación auténtica del propio Constituyente paralelamente a la interpretación atribuida a uno de los Poderes del Estado.

En el sistema abierto de la interpretación de la Constitución, confluyen las opiniones y valoraciones que efectúan los distintos estamentos de la sociedad, como ser los distintos órganos del Estado, los ciudadanos, la opinión pública, los partidos políticos y la diversidad de grupos sociales y económicos emergentes y presentes en la sociedad, en tanto y en cuanto participan con genuino interés para desentrañar su significado y alcance para ajustarlo a una determinada realidad en un tiempo presente, para decidir una determinada cuestión expresamente contemplada en la Constitución o en su caso omitida ex profeso por los Constituyentes, o porque la problemática adviene como una cuestión no contemplada por novedosa o innovadora por sus aportes.

Este sistema abierto de interpretación conlleva la idea de una Constitución que parte de la idea de una sociedad abierta y pluralista, en la que el Estado reemplaza la imposición (propia de los Estados autoritarios) por la receptividad de las nuevas ideas, tendencias y soluciones aportadas por esa sociedad comprometida en alcanzar el bien común, que tanto los juristas, legisladores, como los jueces deben rescatar como derecho y presupuesto estructural del modelo democrático.

Por ello, aquella idea que propugna que es condición básica de eficacia de la Constitución Nacional, que resulte modificada en la menor medida posible, al responder a un sistema cerrado, peca de estática, antidemocrática por apartarse del verdadero sentimiento y voluntad de la ciudadanía en general como constituyente en permanente actividad crítica, política y en definitiva con derechos a auto-legislarse, auto-normarse y auto-gobernarse, toda vez que el Estado y sus poderes se originan por la voluntad de ese mismo pueblo, que elige a sus legisladores, gobernantes y a sus jueces, no pudiendo ninguno de estos poderes actuar a espaldas del pueblo que cual mandante espera de sus mandatarios materialicen la voluntad ciudadana.

Por tanto, la discusión de una reforma o enmienda de la Constitución, en un sistema abierto de interpretes de la Constitución, requiere un debate de los distintos estamentos de la sociedad, sean éstos los distintos órganos del Estado, la ciudadanía, la opinión pública, los partidos políticos, los grupos sociales y económicos, a fin de desentrañar el significado de la Constitución en cuanto atañe a esa y a cualquier otra discusión, confrontado evidente y naturalmente con la realidad actual y primordialmente con la decisión de la ciudadanía participante del debate, constituida en Constituyente de hecho, que no siempre coincidirá con la voluntad de los detentadores del poder, que a juzgar por la constante, siempre tiraran de sus propios carros y de sus contenidos interesados.

Las dificultades –que existen- para aceptar un sistema abierto de interpretación de la Constitución Nacional, se revelará sin lugar a dudas, entre otros, por el rechazo de un sistema así concebido, por limitar el poder de decidir en unos pocos a nombre de toda la ciudadanía interesada en la cuestión, cual poder de las minorías en una democracia contradictoria; y así se enumerarán un catálogo de impedimentos y dificultades que transitan desde los problemas de gobernabilidad, inseguridad jurídica, impedimentos legales/constitucionales, etc., con lo que únicamente, se pretende seguir con lo mismo, manteniendo el status quo, es decir no se admite el cambio para no cambiar, consolidando una vez más el sistema cerrado de los interpretes de la Constitución Nacional. Y mientras tanto, se postergarán aquellos temas que interesan verdaderamente a todos, como serían aleatoriamente, por ejemplo: definir la necesidad de seguir con un bicameral en el Congreso, siendo un país tan pequeño; determinar y perfeccionar los mecanismos para la elección, selección o designación de los jueces; debatir la necesidad de crear un Tribunal Constitucional, fuera del Poder Judicial, de exitosa existencia en varios países del mundo; revisar la división política del país, por regiones disminuyendo el alto número de gobernaciones de costoso y aparatoso mantenimiento; la eliminación de la prohibición de la reelección del Presidente la República y otros cargos electivos, tal como se da en la mayoría de los países del continente; el efectivo apoyo porcentual presupuestario a la Educación apostando por la investigación tecnológica y científica, y a favor de la Salud acorde con la reciente experiencia de los países civilizados y exitosos; el establecimiento del rango constitucional a los tratados referentes a los derechos humanos; la declaración constitucional del República como país neutral y el redireccionamiento de las funciones de fuerzas armadas para atender y combatir la inseguridad interna, el narcotráfico y la piratería y la corrupción tan arraigada y perniciosa en el país, etc..

El fundamento teórico del sistema abierto de lo intérpretes de la Constitución esbozado sucintamente aquí, tiene como su más alto exponente doctrinario sistémico al afamado Profesor alemán Dr. Dr. mult Peter Häberle, quien con notable claridad expresa: “La tesis es la siguiente; en los procesos de interpretación constitucional están incluidos potencialmente todos los órganos del Estado, todos los poderes públicos, todos los ciudadanos y los grupos. ¡No hay un numerus clausus de intérpretes de la Constitución! Hasta ahora, la interpretación constitucional ha sido en exceso, de manera consciente y menor realiter, un asunto de una “sociedad cerrada” : la de los intérpretes constitucionales jurídicos y de quienes participan formalmente en el proceso constitucional, pero en la realidad es más un asunto de una sociedad abierta, es decir, la de todos los poderes públicos en tanto participen materialmente, porque la interpretación constitucional participa una y otra vez en la constitución de esta sociedad abierta y es constituida por ésta. Sus criterios serán abiertos como pluralista sea la sociedad (…). (“El Estado Constitucional”, Ed. del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México, año 2.003”.

lunes, 9 de abril de 2007

Variación temporal y dinámica de los criterios o sentencias contradictorias

  • Cuando la Corte Suprema de Justicia y también los Tribunales de alzada deciden reiteradamente en un mismo sentido en casos semejantes – no iguales desde luego porque en el mundo del derecho resulta muy difícil que existan dos casos estricta o exactamente iguales en cuanto a las situaciones jurídicas juzgadas-, entonces se dice que existe o se ha sentado una jurisprudencia, que como fallo particular puede tornarse un precedente cual si fuera una norma para decidir en los casos igualmente semejantes que advienen en lo sucesivo, fundamentalmente cuando el fallo o la decisión emana de Corte Suprema, en cualquiera de sus salas o del pleno en los casos del juzgamientos de la acción de inconstitucionalidad.
  • Con todo esto, tales fallos al no ser divulgados o publicados periódicamente, sino aquellos que son recogidos por alguna que otra revista especializada o publicación de muy escasos autores, no llegan a ser aplicados por los jueces y tribunales de grado inferior, y esto al final resulta bueno, puesto que el derecho al no ser estático, sino dinámico y vivo, en constante evolución –otras tantas veces en involución- hace que la creatividad de los jueces y tribunales inferiores en ese contacto directo con los casos sometidos a su decisión se nutran de las nuevas ideas producto de la refinada elaboración intelectual de los Abogados, que en definitiva son quienes encaminan los fallos de la jurisprudencia, sometiendo a consideración de los jueces las nuevas perspectivas elaboradas por la doctrina que surgen de la práctica y las circunstancias fácticas nuevas o antiguas pero actualizadas, -del hecho justiciable -, con lo cual en términos absolutos, referidos a un tiempo y a un lugar determinados, resultan en unos fallos decisorios en un determinado sentido para resolver los conflictos de intereses concretos que el pueblo somete a sus decisiones en procura de justicia.
  • Sin embargo, en nuestro sistema jurídico, salvo el caso de la casación penal, el fallo de un tribunal superior no resulta vinculante para los jueces y tribunales de menor grado, porque si lo fuera tornaría estático al derecho; históricamente los jueces han tenido la libertad o el libre arbitrio de decidir los casos sometidos a su juzgamiento, lo que se rompería, sin dudas, si se concentrara en un solo órgano la supremacía de juzgar, y ni tendría sentido, porque si la jurisdicción es el poder de decir el derecho o mejor aún decir quien tiene el derecho, de ser vinculante la jurisprudencia la jurisdicción estaría limitada a repetir lo que la Corte Suprema de Justicia haya dicho respecto de una cuestión determinada, como tampoco tendría sentido articular recurso alguno, ante la certeza casi absoluta del justiciable de que su caso ya fue juzgado aún antes de que se genere el conflicto que lo aqueja, lo que colisionaría con uno de los derechos humanos de la defensa en juicio de rango constitucional (art. 16 CN) traducida en el derecho al debido proceso y de la tutela judicial efectiva consagrado igualmente por la Convención Interamericana de los Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales normativos de rango superior a las leyes nacionales.
  • A modo de ejemplo ilustrativo de la dinámica jurisprudencial cabe citar dos fallos trascendentes para los afectados por el embalse de la represa de Yacyretá, emanados de la Corte Suprema de Justicia, distantes en el tiempo pero cercanos por el tema decisorio, respecto a la constitucionalidad del Art. XIX del Tratado de Yacyretá que establece que Asunción es la jurisdicción competente para resolver los conflictos derivados de su aplicación, a saber:
  • En un caso de amparo constitucional de pronto despacho planteado ante los tribunales de la ciudad de Encarnación la Corte Suprema de Justicia dijo:
  • En el primer punto de la sentencia apelada, el A-quo ha declarado la inconstitucionalidad del artículo XIX del Tratado de Yacyretá que establece que Asunción es la jurisdicción competente para resolver los conflictos derivados de su aplicación. Tal disposición se halla en discordancia con el carácter breve, sumario y gratuito, que según la Constitución (artículo 1349, debe tener el amparo. Por tanto, cualquier norma jurídica de inferior jerarquía que lo distorsione, resulta inconstitucional. El razonamiento seguido por el A-quo nos parece correcto. En efecto, sustanciar en Asunción un juicio de amparo por conflictos suscitados en Encarnación equivaldría a desvirtuar todos los plazos sumarios característicos de este tipo de juicio, debido a la ampliación de los términos por razón de la distancia, e igualmente contribuiría a encarecer todos los costos, si se tiene en cuenta que para la sustanciación de un juicio de amparo se requiere reunir a las partes en una audiencia de conciliación, y que, generalmente, en este juicio es muy importante la inspección ocular. Estos factores traerían aparejadas la conversión del amparo en un juicio ordinario, con lo cual las bondades de este instituto se desvanecerían, convirtiéndose en letra muerta una de la garantías constitucionales de la más alta relevancia, por ello consideramos acertada de la decisión del juez de primera instancia de no hacer lugar a la excepción de incompetencia de jurisdicción, contenida en el punto dos de la sentencia apelada (…) (Ac. y Sentencia de la Sala Constitucional de la CSJ Nº 520 de fecha 06 de diciembre de 1.996, del voto del Dr. Luís Lezcano Claude y la adhesión de los Dres. Raúl Sapena Brugada y Oscar Paciello Candia).
    En un caso de Hábeas data planteado asimismo ante los Tribunales de la ciudad de Encarnación, la Corte Suprema de Justicia expresó:
  • (…) 4. Como fundamento de esta acción de inconstitucionalidad, el accionante aduce que las resoluciones en cuestión infringen las normas constitucionales establecidas en nuestra Carta Magna, en su artículos 136 “De la competencia y de la responsabilidad de los magistrados”, 137 “De la supremacía de la Constitución”, 141 “De los tratados internacionales” de la Constitución Nacional y el Art. XIX del Tratado de Yacyretá. 5. La primera observación que nos suscita la cuestión planteada, es que el proceso se ha llevado en forma irregular y equivocada ante la competencia de los Tribunales de Encarnación, contrariando un Tratado Internacional (Tratado de Yacyretá) – segundo en el orden de prelación luego de la Constitución Nacional conforme al artículo 137 C.N.- La cuestión es que se ha eludido la disposición del mismo que establece la competencia en cuestiones litigiosas de la Binacional. En efecto, el Tratado de Yacyretá, establece en su artículo XIX parágrafo 1 que: “La jurisdicción aplicable a Yacyretá, con relación a las personas físicas o jurídicas domiciliadas en la Argentina o en el Paraguay será la ciudad de Buenos Aires o la de la ciudad de Asunción, respectivamente”. En tal sentido, la acción se interpuso ante los Tribunales de Encarnación, absolutamente incompetentes para entender la cuestión sometida a su consideración, debiendo ellos haber promovido una declinatoria para que los Tribunales de Asunción decidan en la especie. Si bien se admite que se dé la aceptación de la jurisdicción por la parte afectada, en el presente caso, tratándose de un tratado Internacional, la jurisdicción no puede ser prorrogada porque es necesaria la conformidad de la otra Alta Parte Contratante – Argentina-. Y tratándose de una cuestión de orden público -tratado internacional-, la cuestión debe ser tratada por esta Corte con extremo cuidado.
    6. La segunda observación jurídica, es que lo que se está decidiendo en el hábeas data por parte del Juzgado y del Tribunal es el cumplimiento de una Ley de la república, vigente, no cuestionada ni atacada por vía alguna. El Tratado de Yacyretá fue aprobado por Ley Nº 433 del 20 de diciembre de 1.973. Por consiguiente si los afectados por dicha ley consideran que la misma lesiona sus derechos, deben promover acción contra ella. Todo esto nos lleva al absurdo jurídico de que los jueces que intervinieron en el proceso se convirtieron ipso jure en negociadores internacionales del Paraguay y por sí y ante sí –unilateralmente- han modificado el Tratado de Yacyretá, aprobado por Ley de la nación. Se violenta no sólo las leyes nacionales, sino al derecho internacional (…)”.(Ac. y Sentencia de la Sala Constitucional de la CSJ Nº 120 de fecha 29 de marzo de 2006, del voto del Dr. José V. Altamirano y la adhesión de los Dres. Alicia Pucheta de Correa y Antonio Fretes).

sábado, 7 de abril de 2007

La Sociedad Contemporánea Culturalmente Globalizada

Las sociedades avanzadas frente a las sociedades primitivas se reencuentran a cada paso por lo contemporáneo, puesto que, ambas sociedades convergen en un espacio-tiempo común, actuando como agentes catalizadores los medios de comunicaciones (diarios, revistas, radio, televisión, Internet, teléfonos celulares, etc.), transformando a ambas sociedades inicialmente distinguibles, en la sociedad contemporánea culturalmente globalizada, en constante actualización, al punto que la diferenciación cultural como sistemas cerrados, da paso a la socialización de las culturas en un sistema abierto y autorreferente, en el que el hombre es a la vez observador y observado, siendo la sociedad global el entorno del hombre y el hombre mismo entorno de esa sociedad global en constante retroalimentación.

Por ello resulta rebuscado e inconsistente identificar a la sociedad contemporánea culturalmente globalizada con la postmodernidad, cuando que la misma es apenas la sociedad actual en permanente elevación de su complejidad y por ello mismo, especializada y particularizada a nivel individual de cada ser humano, puesto que cada ser humano arrastra con el propio progreso intelectual, formación, conocimiento y compromiso con la sociedad el propio progreso de la sociedad contemporánea global culturizada, que al aumentar su complejidad por el aporte individual de sus componentes, permite singularizar con mayor eficiencia el conocimiento y con ello el progreso humano.

Pero tanta complejidad, tanto conocimiento disperso, hasta desenfocado a veces hacia todos lados, no puede ser captado ni registrado por todos, entonces cada elemento de la sociedad se nutre de aquello que está a su alcance, o de aquello que le ponen a su alcance, con lo cual puede surgir el peligro de la manipulación de la información y del conocimiento, como formadores de opinión, pero tal peligro es mínimo, toda vez que el ser humano a mayor información que recibe, a mayor complejidad del conocimiento al que accede, aprende a discriminarlos racional y convenientemente, tomándolos como base para realizar su singular aporte contribuyendo con ello a dar mayor complejidad a esa sociedad contemporánea culturalmente globalizada.

Río de mi ensueño

Este camino emprendido hacía la libertad aún queda lejos,

Es el camino a través de surcos descalzos y de calles polvorientas,

Hundido en las orillas del río de habitantes estridentes,

Vagando por laberintos de sendas del eco sordo de los pescadores,

Es el camino que se abre en ramas, infinitas y lascivas,

Ataviadas de mudos vacíos, de colores y aromas de puro sentimiento,

Confundido con la ribera que como sedas enjuagan los camalotes

Con sus olas cansadas por el viento brillando como espejos,

Es la libertad represada viendo pasar la ciudad nerviosa,

Soterrada bajo la angustia de los nuevos humedales

Tratando de recomenzar las fantasías soñadas,

Corriendo va el río de mis ensueños.

Carta del Cacique Seatle (traducción libre)

Carta que el Cacique Seatle de la tribu Suwanish dirigiera al Presidente de los Estado Unidos, Franklin J. Pierce, cuando este último le ofreció comprarle las tierras de su tribu en los territorios del noroeste de Estados Unidos en 1855 (hace 142 años).

"El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad.
Pero nosotros consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra.
El gran jefe Seattle dice: "El gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones.
Mis palabras son como las estrellas - no se pueden detener".
¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo.
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente.
Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porción de muestra tierra es lo mismo para é1, que la siguiente; para é1, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le importa.
Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un "salvaje y no entiende...
No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar para oír las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo, el repiquetear parece que insulta los oídos ¿Y qué vivir, si el hombre no puede oír el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una charca en la noche?
El Indio prefiere el agradable sonido del viento lanzado sobre la cara del estanque, olfatear el viento limpio por un mediodía de lluvia o esencia del pino. El aire es algo muy preciado para el piel roja. El hombre blanco parece no notar el aliento del aire. Como un agonizante de muchos días, está aterido para olfatear.
Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren.
Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.
Nuestros hijos han visto a sus padres humillarse por la defensa. Nuestros guerreros han sentido vergüenza, y han cambiado sus días a la ociosidad, y contaminan sus cuerpos con dulce comida y bebida. Importa poco donde pasaremos el resto de nuestros días - no somos demasiados.
Unas pocas horas, unos pocos inviernos y ninguno de los niños de las grandes tribus, que alguna vez vivieron sobre la Tierra, saldrán para lamentarse de las tumbas de una gente que tuvo el poder y la esperanza.
Sabemos una cosa que el hombre blanco puede alguna vez descubrir. Nuestro Dios es su mismo Dios. Ustedes piensan ahora que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra. Pero no puede ser. Él es el Dios del hombre y su compasión es indistinta para el blanco y para el rojo. La Tierra es algo muy preciado para Él, y el detrimento de la Tierra, es una pila de desprecios para el Creador. A los blancos les puede pasar también, quizá pronto, lo que a nuestras tribus. Continúen contaminando su cama y se sofocarán una noche en su propio desierto.
Cuando los búfalos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, la esquina secreta de la floresta pisada con la esencia de muchos hombres y la vista rosada de las colinas sazonada de la charla de las esposas ¿donde estará la maleza? se habrá ido ¿Donde estará el águila? se habrá ido. Decir adiós al volar... al cazar... la esencia de la vida empieza a extinguirse...
Nosotros entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña ¿qué espera describir a sus hijos en las largas noches de invierno? ¿qué visiones arden dentro de sus pensamientos? ¿qué desean para el mañana?... Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y por ello caminaremos por nuestros propios caminos. Si llegamos a un acuerdo será para asegurar su conservación como lo han prometido.
Allí quizá podamos vivir nuestros pocos días como deseamos. Cuando el último piel roja se desvanezca de la tierra y su memoria sea solamente una sombra de una nube atravesando la pradera, estas riberas y praderas estarán aun retenidas por los espíritus de mi gente, por el amor a esta tierra como los recién nacidos aman el sonido del corazón de sus padres.
Si les vendemos nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Preocúpense de ella, como nosotros nos hemos preocupado. Mantengan la tierra como ahora la adquieren, con toda su fuerza, con todo su poder y con todo su corazón. Presérvenla para sus hijos, y ámenla como Dios nos ama a todos nosotros. Una cosa sabemos; su Dios es nuestro Dios. La tierra es preciosa para EL. Ni el hombre blanco está exento de su destino."